¿Cuándo pedir ayuda?
Si os resulta un problema establecer pautas educativas con vuestros hijos en cuestiones relacionadas con la vida cotidiana.
Si vuestros criterios educativos son contradictorios y motivan situaciones que se repiten una y otra vez.
¿Cuándo pedir ayuda?
Si estáis en proceso de separación y necesitáis apoyo para vosotros y/o vuestros hijos.
¿Cuándo pedir ayuda?
Si te cuesta expresar lo que sientes y esto te causa dificultades en tus relaciones personales y profesionales.
¿Cuándo pedir ayuda?
Si tomar una decisión es un problema para ti.
Cuando sientas que alguna situación de tu pasado no te permite ser feliz.
¿Cuándo pedir ayuda?
Si estás viviendo una situación de duelo (muerte de un ser querido, pérdida de una relación) y necesitas apoyo.
¿Cuándo pedir ayuda?
Si en tu pareja se ha dado una situación de infidelidad y no sabes cómo resolverla.
¿Cuándo pedir ayuda?
Si estáis en proceso de separación y necesitáis apoyo para vosotros y/o vuestros hijos.
¿Cuándo pedir ayuda?
Si en tu vida de pareja, la afectividad y/o la sexualidad es insatisfactoria.
En la infancia y adolescencia pueden iniciarse dificultades para identificar, canalizar y comunicar las emociones (alegría, tristeza, ira, miedo, amor,…). Estas dificultades pueden influir en problemas de aprendizaje, problemas de conducta, autoestima, etc.
Mediante la terapia y el juego terapéutico se proporciona al niño las herramientas suficientes para su educación emocional, así como mediante actividades dinámicas y lúdicas para adolescentes.
Si observas conductas desafiantes en el niño o adolescente y en casa o en el centro educativo se presentan dificultades para cumplir normas, realizar las tareas, estudiar, establecer límites, etc.
Cuando el niño o adolescente comienza a tener dificultades que no sabe cómo resolver, su autoestima puede verse afectada y esto puede fomentar dificultades emocionales y afectivas.
En la Infancia y Adolescencia pueden aparecer dificultades en las relaciones con los iguales, con la familia, adultos, etc.
Cuando un niño sufre maltrato puede necesitar ayuda para comprender e identificar la situación de abuso, superar dificultades a nivel emocional y afectivo, cuidar su autoestima, fomentar su comunicación y facilitar su autonomía.
Identificar, canalizar y comunicar las emociones (miedo, tristeza, ira, alegría, amor,…) puede suponer una dificultad si se carece de herramientas para un desarrollo afectivo y emocional.
Si crees que tienes dificultades para tomar decisiones, identificar tu propio punto de vista, para quererte y realizar actividades para tu bienestar.
Si tienes dificultades para relacionarte con otras personas, puedes adquirir habilidades sociales que te permitan comunicarte de forma asertiva y aprender a decir “no”.
Si crees que puedes tener dificultades derivadas de la adicción a sustancias (alcohol, cannabis, cocaína,…) o de adicciones sin sustancias (Internet, teléfono móvil,…)
Si has sufrido o formado parte de una situación de violencia de género, puedes necesitar canalizar y comunicar tus emociones y adquirir herramientas que te permitan salir de esta situación.
Si encuentras dificultades para educar emocionalmente a tus hijos, para mantener una comunicación afectiva con ellos y delimitar pautas y actuaciones.
Si encuentras dificultades en la educación de tus hijos, en proporcionarles herramientas para su desarrollo, para la cooperación y convivencia en casa y en definitiva para el bienestar familiar.
Si no encuentras la forma de crear un ambiente de cooperación y comunicación en casa, si las situaciones difíciles no logran solucionarse y generan malestar, angustia e impotencia e impiden la convivencia y el desarrollo familiar.
En base a la detección de unas necesidades de la población diana, se planifican una serie de objetivos, actuaciones, metodología, materiales y evaluación para su posterior desarrollo.
Personas sin hogar, mujeres y niños víctimas de violencia de género, personas inmigrantes, personas con discapacidad, etnias, reclusos y ex reclusos, etc.