Dra. Consuelo Rollan | Los días que vivimos confinados
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Los días que vivimos confinados

Vivimos días extraños, diferentes, el confinamiento obligado asociado a la consigna de aislamiento social nos pilla por sorpresa a pesar de las advertencias que ya venían sonando primero de lejos, poco después de cerca hasta llegar a tocarnos de lleno en el núcleo de nuestra vida cotidiana.  Nuestras costumbres del día a día ajenas a la voluntad del virus se paran de golpe y puede que no sepamos qué hacer con esa energía:  Los pasos que doy cada día con ánimo de hacer ejercicio para preservar mi salud, o bien la excusa para salir un rato de casa y descansar de las tareas, de las obligaciones, salidas y entradas sin cuestionarnos nuestra libertad de movimiento.

 La vida que tenemos ahora sufre un parón y toca plantearse como estructurar el tiempo, incluso nuestro modo de convivencia intensiva con las personas que vivimos.

 Cierto es que muchos llevan “ventaja” porque ya mantienen relaciones virtuales con mayor frecuencia que en el contacto físico.  Sin embargo, ahora estamos juntos en casa y tenemos por delante al menos 15 días para hacer y reorganizar nuestras actividades, nuestra comunicación en la convivencia, nuestra creatividad.

Se trata de una situación sin precedentes para nuestras generaciones,  estamos por primera vez obligados a permanecer en casa para preservar nuestra salud y la de los demás.  Es fácil de comprender y difícil de asimilar emocionalmente.  Supone un estado de duelo de nuestro estilo de vida, una parada obligada para dejar pasar lo que nos perjudica, ayudar a que pase de largo y no nos toque, y si lo hace estar preparados para ello.

Esta experiencia nos evalúa en todo lo que somos, podemos concluir esta situación con resultados positivos, constructivos o bien ahondando en nuestras debilidades. Es una decisión que hemos de tomar conscientes de que ahora más que nunca dependemos de nuestras acciones cotidianas ajustadas a las circunstancias. Puedes plantearte, cuando esto pase, que pasará, ¿Cómo quiero estar? ¿Cuál quiero que sea el resultado de estas semanas? ¿Qué necesito para llegar a ese momento? ¿Cómo voy a  hacerlo?

Puede que nuestras emociones pivoten estos días de un estado a otro. Es natural que así sea y no por ello sencillo de gestionar en muchos casos. Cada uno de nosotros tenemos una situación general común, el aislamiento, y muchas particulares, nuestra situación personal, laboral, económica, de salud, etc. 

Es importante saber qué hacer si nos sentimos asustados, ansiosos, inquietos.  En la situación que vivimos son reacciones ajustadas a la realidad que tenemos. Sin embargo, puede resultarte útil atender a algunas de estas sugerencias concretas:

  • Reduce la exposición a las noticias. No es aconsejable estar 24 horas pendiente de la información. No te aporta nada nuevo y te genera ansiedad.   Busca información veraz y necesaria para tener la información que hace falta para gestionar las necesidades.
  • Focaliza en los aspectos positivos de la información, por ejemplo, que estamos cuidados por quien corresponde, que nuestras necesidades básicas están atendidas, que lo que hacemos ahora es para estar bien después…
  • Pide ayuda si la necesitas, hay muchas maneras de hacer que llegue a ti.
  • Si tienes hijos, gestiona el tiempo con rutinas concretas, intercala actividades físicas con otras en reposo.  Afortunadamente internet nos ofrece opciones diversas y de calidad para realizar ejercicio en casa y otras actividades de ocio y aprendizaje saludable.  También es bueno intercalar tiempos de actividad común y otras en solitario. Recuerda la película “La vida es bella”, este papá construye cada día un mundo feliz para su hijo, le protege del miedo y hace de un simple mendrugo de pan un manjar.  Más allá de ocultarles la situación explícasela para que comprendan y deja que participen en el día a día en las tareas cotidianas como una actividad más.  Incorpora hábitos y juega, ahora puedes hacerlo. Somos seres resilientes, y esto significa que podemos enfrentarnos a la adversidad y salir reforzados de ella.
  • Aprovecha para lo que estaba pendiente por falta de tiempo, ya sea un libro a medias, unas plantas sin cuidar, el armario y sus recovecos en los que no sabes que guardaste hace tiempo, en fin, tareas que posponemos con la excusa del tiempo.

Más allá de estas actividades, el tiempo ahora precisa una atención exquisita por nuestra parte.  No es algo banal,  notar que no tenemos suficiente nos genera ansiedad y notar que no pasa puede angustiarnos.  Siendo nuestro mayor tesoro, es por ello nuestra mayor responsabilidad.  Ahora depende de nosotros lo que hagamos con él.

Estamos en contacto.

Equipo del Gabinete de Intervención y Educación Psicológica:

Consuelo Rollán

Sandra Prol Rollán

Álvaro Plana Cantón

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