Conflictos necesarios/Expresiones adecuadas

La ansiedad se ha conceptualizado como un trastorno, una patología del estado de ánimo, cuando se intensifica de tal manera que interfiere de manera intensa y persistente en nuestra vida cotidiana, afectando a las actividades diarias, personales y profesionales. El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición) clasifica los trastornos de ansiedad como una categoría diagnóstica amplia, incluyendo diversos trastornos específicos, con sus propios criterios diagnósticos. Algunos de los trastornos de ansiedad más frecuentes son: Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), Trastorno de Ansiedad Social (fobia social), Trastorno de Pánico, Agorafobia, Trastorno de Ansiedad por Separación, y Trastornos de Ansiedad Inducidos por Sustancias o Medicamentos. 

La ansiedad contiene dimensiones cognitivas, emocionales y conductuales. Cognitiva, compuesta por pensamientos intrusivos con dimensión exagerada en la percepción de las dificultades y los problemas, generada por distorsiones perceptivas. “Esto es horrible “Nunca estaré bien” que repercuten sobre el cuerpo, vehículo de la dimensión emocional con aceleración del ritmo cardiaco, ahogo, fatiga, etc. Con este cuadro somático, las actividades pueden modificarse o vivirse con temor, anticipando consecuencias mediatizadas por la distorsión cognitiva y el miedo e incluso evitando situaciones, que reducen progresivamente la esfera social y afectiva.

Desde el marco psicoeducativo con el que trabajamos, abordamos la ansiedad como un indicador de algo que hay que revisar en nuestra vida. En este sentido, no es una enemiga que nos atrapa succionando nuestro disfrute, nuestras decisiones, es un lenguaje que hay que interpretar, para lo que necesitamos conocer sus códigos.

La ansiedad nos protege de las consecuencias de no atender lo que hace falta cuando hemos sobrepasado los límites de nuestra naturaleza, teniendo especial relevancia nuestros valores, aspiraciones, capacidades y necesidades.

En nuestro equipo, el abordaje va más allá de lo psicofísico, el núcleo es el sentido, el significado de lo que hacemos y vivimos, y esto, en muchas ocasiones, es lo que se halla en conflicto con nuestra experiencia. Expresa el aspecto filosófico-existencial que nos caracteriza, aunque a veces no seamos conscientes.

Abordar el sentido es incluir el significado, el para qué, y esta es una gran pregunta que hemos de responder, ampliando la perspectiva una vez resueltos los problemas concretos.

Como sugerencias, lee, infórmate, conversa con personas que estén abiertas a escuchar, pasea en silencio para notarte. Pide ayuda si lo estimas conveniente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies