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Dra. Consuelo Rollan | Ética, biología y sentimientos
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Ética, biología y sentimientos

En el panorama ético-emocional estamos navegando con un mapa obsoleto y una brújula desequilibrada.  A pesar de todo el desarrollo de la psicología, de las prácticas pedagógicas, de los avances de la neurociencia, disciplinas desde las que se pretende implementar cierta alfabetización emocional, es todavía una asignatura pendiente de la sociedad en general, de los individuos como especie, conocer, comprender y regular los circuitos emocionales que nos inclinan a la acción.

 

La ciencia avanza, y nos muestra resultados que podemos incorporar a nuestra comprensión. Sabemos que nuestro cerebro, como fruto de la evolución, ha desarrollado numerosas conexiones gracias, en gran medida, a la posibilidad de sentir y elaborar sentimientos,  que han favorecido la organización social, la justicia, la ética y que, tal y como explica Damasio (2013),  el mundo sería diferente sin ellos, y no necesariamente mejor.

 

Sin embargo, en su diversidad de tendencias, también se han desarrollado sentimientos asociados a patrones de pensamiento y de acción que inducen a la codicia, a la violencia, a la ausencia de empatía, y el resultado es el mundo que tenemos cargado de contradicciones, de personas deshonestas que están en puestos de poder dirigiendo la vida de otros, nuestra vida.

 

Y todo esto también es atribuible, entre otras variables, al panorama emocional de cada cual y por supuesto a los sentimientos, pensamientos y creencias que los sustentan, que se hacen fuertes en una sociedad concreta, ahora global, y se llenan de contenido hueco para dirigir las acciones de las personas, de la masa, para beneficio de su ambición particular.

 

Los sentimientos, no sólo patrimonio de la humanidad, podemos estudiarlos asociados a tendencias personales de participación social.  Así, es posible diferenciar desde el punto de vista biologico,  individuos con  tendencia a la dominación, y  otros  con tendencia a la sumisión.

 

Desde el punto de vista evolutivo, esto nos ha permitido avanzar, por la capacidad de iniciativa de unos y la participación en lo que correspondió hacer, de otros.

 

El problema estriba en la desviación y/o ausencia de evolución de estas tendencias.   Cuando un individuo con características dominantes, acoge ideas absolutistas, desarrolla sentimientos extremos de ira, codicia, carece de empatía y además se convierte en lider, el resultado puede ser devastador para los que no participan de sus supuestos beneficios.

 

En el otro extremo, encontramos la sumisión polarizada, con sentimientos asociados a la desvalorización, sin fuerza para la acción.  Individuos susceptibles de caer bajo el yugo del dominante codicioso.

 

Habría que extender la explicación también a los individuos independientes y a los apáticos, aunque lo dejamos por el momento.

 

Una versión más evolucionada, se encuentra en los individuos que optan por una tendencia de tipo cooperativo que, ya sea por una tendencia natural hacia la iniciativa o bien desde una actitud menos visible en la participación social, promueven entornos colaborativos de cooperación social, elaboran vinculaciones recíprocas, y  se apoyan en valores éticos elevados y universales posibles gracias al equilibrio y evolución entre las dos tendencias primarias descritas.

 

Esta tendencia, contiene una opción personal y permite asociarse  desde sentimientos de empatía y simpatía, de alegría por compartir con otros.  Los objetivos que se trazan desde esta línea tienen que ver con sentimientos éticos avanzados, más allá de uno mismo, promoviendo entornos y acciones para generar bienestar, desde la sostenibilidad realista que apuesta por hacer participes de la misma a todos los individuos, a todo ser vivo por el hecho propio de existir como derecho.  Precisa, desde mi punto de vista, una inteligencia avanzada e integrada.

 

Damasio (2013) explica que la construcción que denominamos ética en los seres humanos, pudo iniciarse como parte de un programa global de biorregulación.  Es una especie de paso adelante de los instintos, motivaciones y sentimientos.  Destaca el autor que las situaciones evocadas por esas emociones y sentimientos demandaron soluciones de tipo cooperativo (Damasio, 2013, p. 180).

 

Los individuos digamos, equipados para la cooperación, tendrían más probabilidades de sobrevivir, viviendo más tiempo y con más descendientes.

 

Obviamente, esto es importante para el mantenimiento de la especie.

 

De algún modo, la evolución ha dotado a nuestro cerebro del engranaje necesario para reconocer configuraciones cognitivas concretas y activar los sentimientos asociados a la gestión de conflictos y oportunidades desde esas configuraciones.

 

Para que esto se ponga en marcha, el organismo requiere un adecuado caldo de cultivo.  Una historia y entorno concreto.  Llamemos a esto educación y cultura y ya tenemos por donde comenzar.

 

Desde esta perspectiva, es posible cultivar la supervivencia de los que están por llegar, incluso de los que ahora estamos.

 

Sugerimos la lectura:

Damasio, A. (2013) EN BUSCA DE SPINOZA, Neurobiología de la emoción y los sentimientos. Barcelona: Booket.

5 Comments
  • sandra
    Responder

    Interesantísima entrada! Genial punto de vista integrando la perspectiva de la biología evolutiva al este campo, enhorabuena!

    26 marzo, 2018 at 08:49
  • Hola Consuelo,

    Todas las sociedades se suelen autoproteger apelando al bien común. Las religiones son una forma de proteger a los individuos por medio de unos mitos y dogmas que aunque simples son efectivos en sus propósitos. Sin embargo, ninguna religión o doctrina jamás ha quedado exenta de las ambiciones propias del ser humano. Llevar a cabo lo que comentas es complicado, básicamente porque exige un nivel de cultura y conciencia difícil de asumir para una masa heterogénea. A veces pienso que todas las utopías terminan convirtiéndose en pesadillas. Es siempre un placer leerte, un abrazo.
    Jesús

    26 marzo, 2018 at 22:26
  • Romero Bleda ,Francisca
    Responder

    Hola!, Consuelo:A poco observadora q.una sea, se aprecia cómo dichos patrones de pensamientos q.inducen a las”virtudes” sufridas por la mayoría, están perfectamente instalados en la sdad., organizaciones, políticas, religiosas, etc.Demasiado cotidiano es ver como los más deshonestos nos dirigen, ni q.sea una Com.de vecinos..también quiero pensar en una posibilidad y a través de una inteligencia avanzada q.integra de forma cooperativista, se pueda salir del individualismo marginal q.anula y enferma a la persona…

    2 abril, 2018 at 19:05

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