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Dra. Consuelo Rollan | Relaciones complejas: Codependencia emocional
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Relaciones complejas: Codependencia emocional

En la vulnerabilidad emocional se revelan las inquietudes, los miedos. La fragilidad traspasa el sistema inmunitario y lo hace permeable a los factores adversos generando desasosiego, malestar y en la persistencia, enfermedad.

Trasladado a las situaciones complejas de vinculación afectiva, podemos aplicar estas premisas de modo orientativo  a lo que se denomina codependencia emocional.

Después de muchos años de trabajo con personas, he podido observar que un motivo frecuente de la demanda de asesoramiento, se relaciona con el tipo de vinculaciones en las relaciones personales, especialmente las de pareja.

Vivimos una realidad diversa y compleja que nos aboca en ocasiones a cambios constantes que, aunque ofrecen una amplia gama de posibilidades, también nos ubican en situaciones que requieren rápidas adaptaciones para las que no estamos preparados.

Parece como si los apegos hubieran quedado colgados, inconclusos y han de irse reafirmando una y otra vez en cada relación.  Sabemos que es así, lo cierto es que contamos con diversos estudios fiables que lo demuestran.   Sentimientos de soledad, vivencias traumáticas, apegos confusos, falsa autonomía antes de tiempo o tal vez relaciones tempranas simbióticas.

Diversa etiología para una problemática, la codependencia,  que se ha hecho  manifiesta en la actualidad llegando a convertirse en un problema de salud mental.

Relaciones adolescentes que adolecen de falta de seguridad y confianza en el otro, en uno mismo en definitiva.  Algo que se escapa a la consciencia surge con fuerza y moviliza acciones incontrolables y dañinas.

Se nutren entonces las relaciones, de constantes controles antiengaño que cada uno ejerce desde el lado aparentemente oculto que el aliado de la tecnología pone al alcance de un dedo.   Espía y espiado convierten el día a día en un constante devaneo de la atención a todo menos a lo que interesa estar.  Y esto tiene un alto coste, el malestar emocional que acompaña a esta digamos, hiperactividad mental, que en muchas ocasiones se está convirtiendo en una adicción, y por ello sin control para el propio y el ajeno.

Prevenir la proliferación del desasosiego  requiere  conocer los indicadores que activan nuestras reacciones conocidas. También actuar en tiempo y lugar adecuado.

La descripción utilizada en el ámbito clínico ayuda a entender la propuesta de intervención.

Prevención primaria, con hábitos y acciones psicoeducativas para evitar la enfermedad.  Estimo que lo adecuado es que se incorporen en el sistema educativo de un modo consistente, garantizando la prevención con la formación adecuada de los maestros y maestras, hacia padres y madres y en consecuencia, hacia los estudiantes.  Pequeños aprendices de lo que supone vincularse, que detectan pautas y un idioma ajustado a los mensajes recibidos, con traducción simultánea desde su precario filtro infantil.  Y ahí empieza todo.  Las respuestas a como estar con los otros.

Entiendo que no sólo la escuela tiene esta responsabilidad, aunque su principio compensador lo hace intrínseco a sus funciones.

En el ámbito terapéutico también se llevan a cabo, información y formación, talleres monográficos para desterrar y descontaminar las creencias nucleares que sustentan el malestar emocional.  La conciencia emocional necesaria para generar expresiones y experiencias emocionales saludables.

Autorregulación de las reacciones automáticas, desterrando las que forman parte del problema como si fueran las únicas posibles.

Prevención secundaria, cuando la enfermedad  ha dado la cara y se interviene para que no se extienda.

Cuando la educación falla precisamos de intervención más exhaustiva que el profesional ha de definir y ajustar a la situación personal de cada caso.

Prevención terciaria, cuando la enfermedad se ha desarrollado y se interviene para evitar las secuelas.

La intervención como en el caso anterior, ha de revestir de atención cuidada y ajustada al caso, teniendo en cuenta que la situación problema está en desarrollo y los indicadores se manifiestan con contundencia.

¿Cómo se que estoy en una relación de codependencia?

En primer lugar, si es más frecuente que experimentes sentimientos de malestar que de bienestar asociados a tu relación. Ya sea tristeza, miedo, enfado, ansiedad, etc.

Conocer el problema nos ayuda a comprenderlo.  La definición que elegimos (Noriega, 2011), aborda esta manera de estar en las relaciones de codependencia.

“Un problema de relación dependiente de la pareja, caracterizado por frecuentes estados  de insatisfacción y sufrimiento personal, donde la persona se enfoca en atender las necesidades de su pareja y de otros, sin tomar en cuenta las propias; se asocia con un mecanismo de negación, desarrollo incompleto de la identidad, represión emocional y orientación rescatadora hacia los demás”.

Podemos observar los siguientes indicadores:

  • Si con frecuencia piensas en dejar la relación y no sabes cómo hacerlo.
  • Si experimentáis recurrentes rupturas y reconciliaciones sin resolver los problemas que os causan malestar o sufrimiento.
  • Si repites patrones de relación y no sabes por qué.
  • Si superpones las necesidades del otro/a a las tuyas de manera recurrente.
  • Si sientes la necesidad de controlar a tu pareja o sientes que te controla.
  • Si experimentas celos que te impiden disfrutar y causan conflictos repetidos.
  • Si frecuentemente sientes miedo al rechazo, al abandono.

Después viene la decisión de abordarlo, entendiendo su complejidad y partiendo de una idea básica que resumo así:

Las relaciones humanas, sean de pareja, de amistad, familiares, etc., han de constituirse con vínculos caracterizados por la reciprocidad, los buenos sentimientos y las buenas intenciones.

La familia no se elige, los amigos y la pareja, sí.

Una vez que eres consciente del problema, empieza la solución.

 

codependencia emocional, psicologo

2 Comments
  • Que interesante Consuelo. De repente se abran un montón de puertas y comienzo a ver en el cuadro imágenes y colores que ante ni siquiera sabía que estuviesen ahí.
    Gracias, mxx

    25 abril, 2018 at 13:16

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