Regalos de vida - Dra. Consuelo Rollán
2033
post-template-default,single,single-post,postid-2033,single-format-standard,qode-core-1.0.3,ajax_fade,page_not_loaded,,brick child-child-ver-1.1,brick-ver-1.5.1, vertical_menu_with_scroll,smooth_scroll,wpb-js-composer js-comp-ver-5.7,vc_responsive

Regalos de vida

Hace apenas tres años presentía el sentimiento de amor que surgió hacia mi primera nieta.  Un sentimiento alimentado con horas de interacción, de juegos, comidas, siestas y paseos.  Tiempo con ella para conocerla, para que ella me conozca a mí, porque sé lo que es tener una buena abuela cerca y eso quiero ser para ella.   Juntas nos hemos hecho compañeras de aventuras, muchas de ellas fruto de la imaginación que nos ofrece la posibilidad de encontrar en un lugar cercano animales que salvar, países nuevos que explorar y un sinfín de misterios que resolver.


Este domingo nació mi segunda nieta que pronto formará parte del equipo de exploradoras.  Por ahora, mi misión principal consiste en estar cerca para lo que haga falta, especialmente para la que desde hace unos días es la hermana mayor, como ella misma se denomina.  Sostener su necesidad de ser todavía pequeña para unas cosas y mayor para otras, ayudarla a transitar en su recorrido por estos primeros años.


El apego no es ajeno a otros sentimientos como el miedo.  El amor nos hace vulnerables al daño y a veces, desde mi estado de abuela, asoma la sombra del miedo a la incertidumbre.  También temores cotidianos que se posan en mi en forma de exceso de cuidado.

 
Cada experiencia nos ofrece la posibilidad de construirnos como personas. Aunque la abueleidad (Massó, 2012) no es la única, forma parte de mi experiencia vital actual y contribuye a la necesidad que me acompaña desde siempre, de reflexionar acerca de lo que vivo.


El sentimiento de amor se caracteriza por una amalgama de emociones con diversos matices. Creo que en el caso de los hijos y de los nietos, se expande albergándolos en una especie de útero emocional que acoge la ternura, la alegría, el miedo y la ilusión, especialmente. Después viene lo demás, tal vez con un carácter menos romántico, educar para la vida. Esto ya es tema para otras reflexiones.

No Hay Comentarios

Envíanos tu Comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies